Descanso y pasado ciclista de Saint Étienne

by • 4 agosto, 2013 • Sin categoría • Comments (0)494

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Al final estuve un poco más de una semana en Saint Étienne, siempre a la espera de noticias sobre la lesión y recuperación de nuestro Biziklauta herido. Así que lo que tenía que hacer era descansar, coger energías y disfrutar de la semana de vacaciones que tenía con mi novia.

La verdad sea dicha es que no visité mucho de la ciudad, lo que quería era descansar. Además con la ola de calor que había, solo apetecía estar a la sombra en los parques, o en alguna de las calles del centro, tan llenas de bares y restaurantes. Pero uno de los días tuve la suficiente motivación para ir a la oficina de turismo y preguntar.

La verdad es que no me lo esperé y sabía que tenía que visitarlo: ¡el museo de la bicicleta! El pasado industrial de Saint Étienne hizo que las fábricas de bicicletas se instalaran aquí. Además fue en esta ciudad donde hicieron la primera bici “francesa”.

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El museo merece la pena, sin ninguna duda, aunque no estés muy interesado en el tema. Se pueden ver velocípedos, desde antes de que llevaran pedales hasta prototipos extravagantes y futuristas. Las explicaciones están en francés, pero se pueden seguir fácilmente, y se puede ver la evolución que han ido sufriendo las bicis.

Al principio las cadenas eran enormes, y muchas veces llevaban dos. Las ruedas no tenían cámara de aire, y el freno era un tope que paraba la rueda desde arriba, pero se puede ver como poco a poco fueron desarrollándose hasta convertir se en lo que son ahora.

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Y por primera vez un miembro de Biziklautak se montó en un velocípedo. ¿Quién nos lo iba a decir? Después de poner uno en el logo, porque quedaba bien. Aunque la verdad es que no parece muy cómodo viajar en uno de ellos, con el manillar tan pegado a las piernas.

 

 

 

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La segunda sorpresa que me dio la ciudad fue de camino a Decathlon. Había perdido las gafas de sol  el día antes de llegar a Sain Étienne, y la verdad es que no es muy cómodo viajar sin ellas.

Tras perderme un poquito, mirando el mapa encontré la calle de los cicloturistas, y no tuve más remedio que pasar  por allí, el viaje me lo pedía. La calle está bastante en las afueras en una colina, y quitando la foto con el cartel no hay nada que hacer, pero aun así me hizo ilusión encontrarme algo así.

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La semana pasó tranquilamente, y Javi ya se había recuperado e iban de camino a Marsella. Ellos iban por canal “Du Midi”, e iban a tardar bastantes más días que yo. Pero aun así la semana se iba acabando y tenía que empezar a mentalizarme en que pronto tendría que despedirme de mi novia y empezar a pedalear.