El primer contacto: desde Plenzia a Bermeo

by • 8 febrero, 2013 • Blog-esComments (0)634

Una de las cosas que sabíamos desde que este viaje era sólo una idea, era que íbamos a tener que entrenar para poder disfrutar desde el primer momento. No sólo entrenarnos físicamente y así evitar el dolor de piernas de las dos primeras semanas (que tuve durante mi primer viaje), sino que también tenemos que practicar cómo y cuándo sacar fotos, videos y como subir todo esto a la blogosfera.

Ha habido varios intentos, unos muy cortos de apenas 15 km, pero por lo menos ya era un comienzo. Hubo otro, cuando yo no estaba, en el que Goiznabar y Jorge intentaron hacer una excursión de 3 días, que debido a la lluvia y el frío, se decidió cancelar tras el primer día de pedaleo.

El primer contacto: desde Plenzia a Bermeo

Así que el único intento real, de salir en bici en grupo, fue el primero que programamos. Jorge no pudo asistir, pero Goiznabar y yo hicimos este precioso “paseo” por la costa vasca.

El día nos salió muy agradable, ni una nube en cielo, y salimos con mucho entusiasmo. Gracias al tiempo tan veraniego sacamos bastantes fotos bonitas, pero según se nos acercaba el mediodía, el calor acabó agobiándonos.

 

Las bicis que llevábamos no eran las ideales (yo llevaba una mountain bike de mi hermano, que no cambia nada bien, y Goiznabar llevaba una bici de su hermana), por lo que a pesar de no ser muchos kilómetros, alrededor de 40, fue un desafío. Hay que añadir que la carretera por la costa tiene mucho desnivel y no estábamos muy en forma, pero sé que esto no es excusa y tenemos mucho que mejorar.

El primer contacto: desde Plenzia a Bermeo

A medio camino, en Bakio, paramos a comer, y comimos muy bien, con rabas y todo. Ya llaveamos hambre, y estábamos pensando en las rabas con vermú, prácticamente desde el primer momento. En este pueblo paramos un rato largo y estábamos pensando en coger el autobús de vuelta, ya que Goiznabar se encontraba muy cansado. Pero después de descansar, y sobretodo, del café, cogió fuerzas y fue él quien tiró el resto del camino.

Ya de camino a Bermeo paramos en San Juan de Gaztelugatxe y en el faro del cabo Matxitxako, visitas obligatorias para cualquier persona que pase por esta carretera.

 

San Juan de Gaztelugatxe

El primer contacto: desde Plenzia a Bermeo

 

 

El primer contacto: desde Plenzia a Bermeo

Cuando llegamos a nuestro destino, todavía teníamos fuerzas, pero ya se estaba haciendo tarde, y cogimos el último tren. Una vez montados, nos acomodamos ya pensando que la aventura se había terminado, pero no podíamos estar más equivocados, todavía nos quedaba una sorpresa.

Según salimos de la parada de Bermeo, el tren hacía un ruido un poco raro y se veía algo de humo. Transcurridos unos minutos todos los pasajeros del último vagón se pasan al anterior, al que estábamos nosotros. En la primera estación, el tren paró y nos sacaron a todos, el tren se había estropeado.

Así, los pocos pasajeros del tren hacia Bilbao, en grupo, exigimos una solución. Primero salimos de la estación para coger un autobús, pero luego se lo pensaron mejor, y nos trajeron otro tren. Con esto, muchos de nosotros teníamos que coger el metro, a Getxo desde Bilbao, y parecía que no íbamos a llegar. Con el tiempo justo, al final, todo salió bien, y pudimos llegar a casa a cenar. Eso sí, con mucha hambre.

Así que fue una excursión llena de desafíos y aventuras. Fueron muy poco kms, pero por lo menos hicimos un primer contacto. Habrá que probar otra vez cuando tengamos nuestras bicis buenas (y no es una excusa), y seguro que hacemos más y mejor.