Extranjero busca esposa

Extranjero busca esposa

by • 23 noviembre, 2014 • Blog-esComments (1)822

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Estamos en Chiang Mai, Tailandia. Nos acoge un señor de entre 60 y 70 años, Inglés. Viene a buscarnos en bicicleta a la entrada de la ciudadela y nos conduce a su casa. Ésta no es excesivamente grande pero el cuarto que nos cede para la estancia nos parece lujoso.

 

Duchaos y relajaos, abajo tenéis la cocina si queréis comer, nos dice. En dos horas tenemos barbacoa en casa del vecino. Estáis invitados, pero si queréis algo para beber traedlo vosotros, apunta mientras baja las escaleras del segundo piso.

 

Hacemos caso a sus consejos y compramos un par de birras para cada uno en la tienda de la esquina. Volvemos a “casa” preguntándonos que tipo de gente nos encontraremos en la barbacoa, y haciendo risas sobre la posibilidad de que después de la etapa de hoy, con una cerveza ya estemos tocados.

 

 

Doblamos la esquina y vemos a unos diez hombres de entre 55 y 75 años charlando y bebiendo alrededor de una mesa redonda. A escasos dos metros, en el “hall” de la casa están sus mujeres. Ellas beben, ríen y comen en un corro que han formado en el suelo. Al más puro estilo Tailandés. La media de edad de las mujeres rondará los 30. Todas ellas muy guapas y atractivas.

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Tanto ellas como ellos nos son muy amables y se interesan por nuestro viaje y por nuestros planes de futuro. A medida que las cervezas van cayendo, nos animamos a preguntar sobre como es venir a Chiang Mai y encontrar una mujer a la que cuanto menos, doblas en edad.

No hay tabús. Nos explican que en Tailandia las mujeres jóvenes se fijan en ellos mientras que en Europa es casi imposible. Nosotros deducimos que ellos ponen el dinero y ellas el cuerpo. Pero también nos explican como las mujeres divorciadas o con hijos fuera del matrimonio no son aceptadas por otros hombres en la cultura Tailandesa, y con ellos se sienten escuchadas y valoradas por lo que las dos partes ganan “win /win”.
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Todos ellos tienen una larga vida a sus espaldas y se percibe fácilmente un deseo de sentirse jóvenes, de estar disfrutando de una jubilación que se asimila a una segunda juventud. A ellas, sin embargo, les quedan todavía muchos años y experiencias que vivir, y buscan seguridad y calidad de vida en un país en el que a veces no es sencillo encontrarlas.

Todo nos es extraño y no estamos acostumbrados a este ambiente, pero los tres tenemos la sensación de estar aprendiendo una lección de vida.
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Hemos estado 4 días en casa de Dell y Nong. Hemos hecho rutas en bici, hemos visitado la ciudad, nos ha ayudado a encontrar ruedas de repuesto y hemos pasado muy buenos momentos con sus colegas. Sin duda, ¡uno de los mejores anfitriones que hemos tenido!

 

*** Podéis valorar el post con las estrellitas de abajo a la derecha. Es totalmente anónimo.

Gracias y un abrazo!