Gente Iraní

by • 29 enero, 2014 • Sin categoría • Comments (8)2161

¡En este país es imposible estar solo!

Desde que crucé la frontera Iraní hace casi una semana ha sido raro el momento en el que he podido disfrutar de un rato de soledad en la calle. No me estoy quejando, solo digo que me choca muchísimo la cercanía de la gente en este país comparada con la mayoría de la gente en Europa.

Ayer, después de 2 días de organizarme, pensar, y pasar buenos ratos con Johny tanto en la pizzería como en casa, decidí coger un mapa y ver la ciudad.

Retocada 1

Nada más salir a la calle le pregunté a un chico que pasaba dónde podía coger el bus hacia la Mezquita Azul (si, aquí también hay una). Después de una batería de preguntas acerca de mi y de que leches hacía yo en Tabriz, me dijo que él no tenía nada que hacer y literalmente:

–        Donde tú vayas, yo voy.

Asumió el rol de guía a la perfección y me llevó a 4-5 sitios en los que yo estaba interesado, entre ellos el Bazar, espectacular. Después de 2 horas por la ciudad, y algo disgustado por no ser un buen anfitrión, me dijo que lo sentía mucho pero que tenía clase de Karate (es cinturón negro) y que no podía acompañarme más. Me compró unos dulces y me acompaño al autobús que me llevaría a Eil Goli, un parque muy chulo.

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¡El conductor era un cachondo! Tengo un video suyo comiendo sopa mientras conducía el autobús. De hecho hubo un rato en el que le llevaba yo el volante mientras el disfrutaba de su riquísima sopa. Echamos buenas risas.

Sopa Autobus

En el autobús un tipo un tanto extraño me dijo que yo no era una persona como la gente Iraní, que yo era un ángel. Si, a mi también me sonó un poco raro. Se bajó en el parque al igual que yo y me invitó a acompañarme en mi paseo y a tomar un té. Rechacé la invitación a ambas cosas. No me daba buen feeling y…¡yo quería estar un rato solo!

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No os lo vais a creer pero a la vuelta, 2 horas más tarde, coincidí con el mismo autobús. Cuando le pregunté al conductor qué tal le había sentado la sopa, paró el autobús en seco porque no podía parar de reírse.

Tio eil goli

Me paré en la calle principal y fui al ciber café al lado del cartel de LG, el que hace esquina pegado al quiosco de periódicos. Pero antes hice una paradita en una de las cientos de tiendas de hamburguesas que hay. Estuve una media hora hablando con el vendedor y su amigo. Política, viajes, sueldos, idiomas, mujeres,…hablamos de todo un poco, lo típico que te cuenta cualquier vendedor en Bilbao, ya sabéis.

Por una parte, está genial que la gente te hable, te acompañe, te enseñe, te guíe,…aprendes un montón de la cultura y de la gente. Por otra, no estoy acostumbrado a tanta cercanía, a tanta amabilidad, a que la gente haga tanto a cambio de nada…y eso a veces me confunde un poco.

Ya en Turquía, y en Irán es más de lo mismo, la gente te ayuda y te da sin esperar nada en contraprestación. Solo porque eres su hüesped, porque estás en su país, porque ellos saben y tú todavía no, porque les hace felices compartir. Aita y ama me dicen que hace 50 años también era así en España, y yo me pregunto:

¿Estamos realmente en el buen camino?

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