Don Det

Las 4000 islas

by • 7 octubre, 2014 • Blog-esComments (0)617

Ya ibamos avisados, en la frontera entre Camboya y Laos intentan timarte. Así fue.

Cruzamos la frontera muy temprano, tanto que ni siquiera los trabajadores estaban todavía allí cuando llegamos. Esperamos hasta que fueron llegando y cuando estuvieron preparados les pasamos nuestros pasaportes por la ventanilla. Solamente necesitábamos el sello de entrada a Laos, ya que el visado lo conseguimos en Phnom Penh un mes antes.

El tío que se encargaba de poner los sellos no tendría ni nuestra edad, se quedo mirando mi pasaporte y sin dudarlo demasiado me dijo: “Sello 2 dólares”

Nos pasamos diez minutos discutiendo acerca de los dos dólares. El me amenazaba diciéndome que sin los dos dólares era imposible entrar al país, y yo no estaba dispuesto a pagar el soborno a no ser que viera que se torcían mucho las cosas. Al ver que yo no cedía y mientras pasaba hojas de mi pasaporte de un lado hacia el otro sin sentido, me dijo que debía esperar una hora para el sello.

Espere 3 minutos, cogí fuerzas y vuelta a discutir. Al de un rato el chico se dio cuenta de que no iba a conseguir los 2 dólares, así que de mala leche le puso el sello a Hodei, y después de ponerme dos sellos cancelados y gastar los pocos huecos que me quedan en el pasaporte…por fin me puso el sello. Laos, ¡allá vamos!
Laos
Laos es un país muy tranquilo. Solo tiene 6 millones y pico de habitantes, y son de personalidad muuuy relajada. Hay un dicho que dice que “Los vietnamitas plantan el arroz, los camboyanos lo cuidan y los laosianos lo escuchan crecer”

Los pueblos se componen de pequeños grupos de casitas mejor cuidadas que las de Camboya, una pagoda y una o dos tienditas. Nuestro primer destino se encontraba a escasos 20 km de la frontera, un lugar para relajarse, disfrutar de un baño en el Mekong y básicamente pasarnos dos días leyendo, escribiendo y charlando mientras Goiznabar llegaba de Vietnam: las 4000 islas que forma el río Mekong.

Metimos las bicicletas en una barca y cruzamos a la isla de Don Det. Allí, después de comparar precios y regatear, acabamos durmiendo en un bungalow sencillito al lado del río. Tres euros la noche, los dos.
Don Det

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Le dimos una vuelta a la isla y nos dimos cuenta de que no hay demasiado para ver o hacer. Hay otra isla cruzando un puente, Don Khon, donde hay unas cascadas realmente bonitas. Visitamos la isla con Karen, una chica Americana que ya nos alojó en Camboya y se acerco a pasar el fin de semana con nosotros.

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Don Det

Después de 3 días haciendo el vago, el cuerpo nos pedía bici y carretera otra vez. Además a Goiz se le estaba complicando un poco la vuelta y decidimos esperarle algo más al norte. La siguiente ciudad importante era Pakse, pero el día anterior a llegar hicimos una parada para visitar los templos de Wat Phu, en la provincia de Champasak.

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Para llegar a la base del templo tuvimos que atravesar un par de grandes lagos artificiales, rodeado de campos de un impresionante verde. Una vez que ya se pretende entrar en el complejo se recorre un pasillo de columnas que va haciéndonos conscientes de todo lo que vamos a disfrutar.
Champasak - Wat Phu
Champasak - Wat Phu

 

Son del estilo de Angkor Wat en Camboya o My Son en Vietnam, pero más pequeños y algo peor conservados.

Salimos del templo y seguimos nuestro camino hacia el norte, Vientiane, la capital, ya no queda tan lejos.

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